
Al llegar a la tierra prometida, una de las madres preguntaba entre escalofríos ausentes por su hijo, mientras apretaba con la mano de dedos crispados el chupete que había consolado a su bebe antes de que la inhóspita profundidad de el mar se lo llevara. La esquela de su pequeño compartía pagina impar con el menú de diecinueve platos que los miembros del G-8 degustaron en la ultima cumbre sobre el hambre.
Nadie al día siguiente en el centro de acogida tuvo valor para enseñarla el periódico.
Ilustración: Julio Rey para La bombilla flotante
8 comentarios:
cuendo vi el chiste este sábado, no acabé de entender lo del chupete en forma de calavera, ahora tras leer lo que pones, me queda claro, y sólo puedo quitarme el sombrero, no me dejais indiferente nunca con vuestros trabajos, salud Julio
Decir que es brillante es frivolizar con la contradicción humana, con la bajeza de tantos (¿deberíamos incluirnos?, con la insuficiente bondad de muchos...
Y aun así lo es: escalofriante.
Et jette dans mes yeux pleins de confusion
Des vêtements souillés, des blessures ouvertes,
¿Qué pasaría si el mar nos devolviera de golpe todos los cadáveres de los inmigrantes que desde 1993 (se dice pronto) llegan a las islas Canarias?.
¿Sería necesaria una situación tan macabra para que alguien tomara POR FIN las medidas necesarias?.
julio! un abrazo desde el monasterio..
Et l'appareil sanglant de la Destruction !
buuuuuuuuuuuffffffff
qué inquietante es la foto, y por tanto certera, precisa y preciosa..
qué lindo hoy el saludo mañanero!
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