lunes, 17 de diciembre de 2007

Antes muertos que sencillos

El juez Bermúdez es el último magistrado en apuntarse al gusto por los focos; después del libro escrito por su mujer, de su brillante actuación en el juicio del 11-M solo queda el brillo de su calva fashion, centelleando como el de una lentejuela. Por supuesto sus corporativos colegas de la Inspección del Consejo General del Poder Judicial no ven nada sancionable en el hecho de que, en dicho libro, se vulneren los derechos a la intimidad mas elementales de los familiares de las víctimas. En el fondo, a los miembros del Consejo les pasa que se mueren por imprimir también las palmas de sus “justas” manos, a cualquier precio, en el cemento fresco del paseo de la fama.
Dicen que Moisés, en realidad, del monte bajaba tres tablas de la ley, pero que tropezó, una se le cayó al suelo y se le rompió; para salir del apuro, a sus acólitos les dijo que Dios solo le había entregado dos.

Así ha sido siempre la Justicia: un cachondeo.

Ilustración: Gallego & Rey en El Mundo

4 comentarios:

Paco Melero dijo...

Perfecta definición de la palabra justicia en los días que corren. El CGPJ (Conejo General del Joder Judicial, según dos erratas del BOE de las que Campmany solicitó su unión años atrás) es un organismo inútil, muerto, corrupto y carente de sentido. Es como si a los médicos los juzgase el Colegio general de Médicos o a los Taxitas las Asociaciones del Taxi. Un vergüenza, un cachondeo... sin gracia alguna

El superintendente Vicente y el Capitán RMK dijo...

Julio, tu escrito me ha inspirado uno sobre el país que tenemos. Espero que te guste y ¡Feliz Navidad!

u minúscula dijo...

jo, que ayer fue mi ultimo dia!! jejeje

como ha llovido en mi primer dia de vacaciones, mas raro..

abrazo

Guru dijo...

Este tema me da vergüenza ajena.