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domingo, 10 de febrero de 2008

World Press Photo

La imagen de un soldado norteamericano exhausto en un búnker en Afganistán del británico Tim Hethrington ha recibido el premio de fotografía World Press Photo 2008. Se trata de una imagen que Hetherington publicó en la revista norteamericana Vanity Fair.

El Presidente, sin darse cuenta, al poner los pies encima de la mesa con sus botas White Mountain y no quitarse las espuelas, dejo la superficie pulida llena de surcos y arañazos, como si la hubiera azotado con un látigo de nueve colas. El daño ya era irreparable. Para ocultar el estrago desplegó un mapa sobre el tablero de caoba y con el dedo señaló un objetivo: Irán.
Lastima que su tiempo como sheriff, llega a su fin, ya casi no le queda tiempo para emprender su definitiva cruzada contra el Islam. ¿O si?.


Alguien me enseño una foto y me eché a reír
La dignidad no puede ser fotografiada
Bajé al rojo, bajé al negro
Al valle de los sueños de huesos secos
Bob Dylan, Dignity

sábado, 29 de diciembre de 2007

Vacío color de rata

Pie de foto: La A-67 a tientas.
Foto: Soledad.

El cielo no existe, los caminos, los árboles, las casas, tampoco; el gris lo invade todo; estoy en tierra de nadie, en la nada. La niebla me rodea, me aísla, parece como si me ayudara a no tener que pensar en las penitencias a las que vuelvo después de tres días de escapada. Al mismo tiempo que la flecha de luz de los faros del coche, con su punta afilada, me va abriendo camino rasgando la niebla en jirones, los lobos con alzacuello y piel de cordero místico aúllan desde sus púlpitos callejeros a una concentración de ovejas con pieles de visón y laca de derechas, de toda la vida, en el pelo; mas abajo, atravesando el suelo, en el anden del metro, un salvaje de cerebro rapado patea la cara morena del exilio; la violencia, con gorra de película yanqui, se pavonea luciendo su cola de bates de béisbol; y la rutina atesta los andenes, encadenada a los pies de los que todos los días duermen su cansancio apoyando la cabeza en las paredes de los vagones decorados con trayectos de frustración. El tren que hace el trayecto de la línea de coca se ha parado y no puede salir del túnel; las agujas de las jeringuillas ensartan guiñapos como si fueran mariposas. Pero todo se desdibuja en mi mente y se convierte en siluetas sugeridas por la niebla. Los aburridos soliloquios de los políticos con su propio ombligo, son ecos lejanos, que acompañan a los de los periodistas mercenarios, que también convierten a sus ombligos, de grandes bolsillos insaciables, en estrellas de tertulia radiofónica y que, en la estepa difuminada en gris de carboncillo, a ciento veinte kilómetros por hora y dos puntos rojos delante como única referencia, pierden la señal, dejando solo en mi cerebro el siseo lejano de las lenguas viperinas.
Escudriño tenso el vacío color de rata y me imagino la proa de un barco fantasma que de repente surge, melancólica, encallada en el asfalto. Pero solo lo imagino y mis manos, agarradas al volante, se relajan . Entre tanto la niebla a mi alrededor se cierra, se hace mas impenetrable y convierte en jirones mis propios fantasmas.

lunes, 24 de diciembre de 2007

El mecanismo de las olas

Pie de foto: Marejada este Otoño en Llanes, Asturias. Foto: Tuxi (http://llanesnet.com/)
Me gusta caminar por la línea de alambre del horizonte como un funanbulista. Observar, como un voyeur, a las nubes bajas copulando con la mar esmeralda y escuchar el eco de sus gemidos rebotando sobre las paredes nacaradas de las caracolas. El desembarco de las olas en la playa deja restos de ocle agonizante y las rocas, acostumbradas, ni se inmutan; los restos de espuma germinan de sal la arena suave, y algún palo esquelético, arrastrado por la marea, besa la tierra firme como un naufrago.
A mi espalda , el monte entorna los ojos para ver el atardecer que tiñe de cobre el mar y yo, diminuto, me balanceo en el alambre.