...Es una línea fina de plumilla que une los tres puntos de un triángulo, a través del cual Dios nos vigila. Como si fuera un oculista, Máximo, en sus viñetas, le gradúa la vista al ojo divino y dibuja las imágenes de su pupila con la tinta de un calamar filosófico, que nada a tirones en la conciencia, buscando explicaciones; cuando las encuentra, el dibujante nos las cuenta, y nos educa. Máximo es un sabio.Después de treinta años, el diario El País ha dejado de publicar la “rúbrica de Kant”, en sus paginas de opinión ya no esta la viñeta de Máximo; para mi, abrir todas las mañanas el periódico es una liturgia, pero ¿tiene algún sentido realizarla si sabemos que no vamos a encontrarnos con el dictamen de Dios?.
P.S. La Asociación de la Prensa de Madrid acaba de reconocer la labor de Máximo con sus viñetas, “a través de las cuales”, dice, “se ha constituido en un referente del periodismo gráfico de calidad”. Amen
Ilustración: Máximo en El Virus Mutante