domingo, 14 de diciembre de 2008

Vida de perros

Hola, soy Barney, un Scottish Terrier, adiestrado para la lucha cuerpo a cuerpo, rápido, expeditivo, ágil y tozudo como una mula. Un tipo duro. Soy capaz de recobrarme de las peores heridas físicas que puedan producirme los dientes afilados como escarpelos de un tejón, cuando se defiende si intento sacarle de su madriguera como a Bin Laden. Pero ¡joder!, si tengo que seguir soportando muchos días más a ese impresentable al que llaman Bush, el presidente más nefasto de toda la historia de los EEUU y que en la foto me lleva en brazos, no creo que sea capaz de recobrarme de las heridas psíquicas que van a dejar mi autoestima, verde y seca, como el moco de un caracol después de haberse arrastrado por el suelo.
Me repito a mi mismo, para animarme, que ya queda muy poco y solo espero que, en cuanto Obama ocupe la Casa Blanca, la C.I.A me designe otro destino y no tenga que seguir atendiendo al silbido con olor a Bourbón de George Uvedoblepunto, a la carrera, moviendo frenético la cola para parecer contento.
Soy un Terrier de pura raza, instruido en los Marines de los EEUU, curtido como el cuero, pero daría un año de mi paga por verme ahora mismo en el tejado de la caseta de Snoopy y al Beagle de Charlie Brown en los brazos de este lerdo.

Fotografía de Susan Walsh

2 comentarios:

u minúscula dijo...

jo, julio!

Julio Castelló dijo...

Confieso que he empezado el año con doce uvas de la suerte y cinco zapatazos de desahogo al impresentable vía Internet.
El texto es fantástico. La foto, definitiva.